sábado, 29 de noviembre de 2014

Mis multas

Hola amig@s.

Ya os he comentado alguna vez que dependo bastante del coche, y por eso mismo tengo relación con la guardia civil y con los municipales, es decir, unos me paran en la carretera y otros me ponen multas.

Hace un año, más o menos, una noche que venía para casa, después de cenar con unos amigos, me pararon en un  control de la Guardia Civil, con perros y metralleta en mano. Me hicieron bajar del coche y sacar todo lo que tenía en los  bolsillos. Pero, cuando vi que se acercaba un policía con un perro, ya no pude más y dije: “¿Pero dónde va con el perro?” Ahí metí la pata. Me miraron con una cara…………(y pensé ya está: me ponen una buena multa).  Y me dice uno de ellos: “Pues dónde va a ir, el perro es para olfatear el coche”.  “Pues procure que no deje pelos dentro, porque tengo alergia y si me toca uno, me prepara un eccema de aquí te espero”, le dije yo, encima un poco chula.  Al final lo metieron y claro, yo pensaba, a ver si se va a volver loco con el ambientador (que todo el mundo me dice que no hay quien lo aguante, que no saben cómo no me mareo cuando voy dentro). Me dejaron ir sin problemas y sin multa por nada, pero eso sí, al día siguiente me fui a pasar el aspirador por dentro del coche, por si acaso.

También os diré que tengo muchas multas por aparcar mal (eso dicen los municipales, que yo no estoy de acuerdo). Os cuento lo que me pasó con la última. Quería yo aparcar en el centro de la ciudad y dando vueltas, pues vi un hueco, delante de un coche en el que había un hombre metido. Pensé: vaya suerte, y además muy cerquita de donde quería  ir. Me bajé y saqué el tiquet de la máquina, es decir, pagué porque era zona de pago. Me fui tranquilamente y cuando vuelvo me encuentro que me han puesto la multa por aparcar en carga y descarga. ¿Cómo me iba yo a imaginar que era carga y descarga si el coche que estaba aparcado detrás del mío, cuando lo dejé, tapaba la señal que estaba pintada en el suelo? Encima de pagar el tiquet, me toca pagar la multa.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Canal de Castilla desde Valladolid


El canal de Castilla, en su ramal sur, llega  a Valladolid y termina en el Pisuerga. 

El canal de Castilla es una ambiciosa obra de ingeniería hidraúlica de la España del siglo XVIII. Estaba ideado para comunicar Reinosa con Segovia, aunque no se llegó a terminar por la llegada del ferrocarril. Se construyeron tres ramales.






En Valladolid, el canal desagua en el Pisuerga pasando por debajo del que hoy es Hotel Marqués de la Ensenada y por debajo de la Avenida Salamanca.






Esta es la dársena de Valladolid, al lado de la Avenida Gijón.



Es un paseo muy agradable que se puede hacer por el margen izquierdo o el derecho. 





Al lado del canal se ven edificios del canal y algunas viviendas de los trabajadores.




Para comunicar ambos lados hay alguna pasarela y no son iguales.








Esta es la última esclusa, la primera que se ve si se va desde Valladolid, está a unos tres kilómetros.






Esta escultura está en la parte final del recorrido, poco antes del hotel.



lunes, 10 de noviembre de 2014

Ir en bici al trabajo


       Ahora está muy de moda el ir al trabajo en bicicleta. Yo a esto no lo encuentro ventajas, y es que hacer bicicleta lo entiendo como deporte, sudar y pegarte la paliza. Seguramente esté equivocada, pero no te cuento nada como te pille un chaparrón o un día quieras llevar tacones o falda… Ya digo, seguramente esté equivocada.

        Os voy a contar lo que  me ocurrió en octubre con una compañera de trabajo. Llegamos a la vez al trabajo, tarde para no variar, ella venía en bicicleta y como llegaba con el tiempo justo, venía deprisa. Al acercarse a mí, no pude por más que decirle:

-         Se nota que vienes en bici.

-         ¿Ah sí? ¿Se nota que estoy en forma?

-         Se huele – le dije sin poder reprimirme, y es que olía a sudor que no había quién parara a su lado, y eso que era primera hora de la mañana.

        Con la mirada que me echó, sólo se me ocurrió pensar ¿por qué no me callo antes de hablar? Otra amistad que he perdido.

sábado, 25 de octubre de 2014

SENDA DEL CARTERO – DESFILADERO DE LOS BEYOS (ASTURIAS)


                                                                La primera parada es en Riaño dónde tomamos un café.

 

  

La Senda del Cartero, también llamada Camín de Degüera es una ruta senderista que discurre por la montaña del desfiladero de los Beyos, que forma el río Sella, entre Cangas de Onís y Riaño.





La he hecho en octubre y el día salió estupendo, con calor y nada de lluvia.




Desde la carretera N-625 en  pleno desfiladero, subimos por una carretera en zig-zag hasta Casielles, dónde hay una ermita de montaña. Las vistas son impresionantes.




















Desde allí bajamos por una senda sin problemas hasta el pueblo abandonado de Biamón, bueno, abandonado no del todo, porque hay una casa habitada en los meses de verano. Este pueblo está en la ladera de la montaña. Allí se ve el deterioro de las casas, que se van hundiendo poco a poco. Tiene algún horreo. En 2012 una tormenta hizo bajar por la calle del pueblo un río de agua y piedras.








Desde aquí, bajamos por la montaña, por un camino de poco más o menos un metro de ancho, con  zonas que resbalan por la tierra húmeda y otras con piedras sueltas. La bajada nos lleva un buen rato porque tenemos que ir en fila de a uno. Tiene unas vistas espectaculares sobre el río Sella que apenas podemos apreciar por tener que estar pendiente del suelo.




Se llega a la N-625 cerca del puente de Vidosa donde hay un restaurante debajo de una cascada.

miércoles, 15 de octubre de 2014

FAEDO DE CIÑERA - VEGACERVERA Y CUEVA DE VALPORQUERO


En Ciñera (León) se encuentra un hayedo conocido como el Faedo de Ciñera. Es pequeño, pero está tan bien conservado que en 2007 le dieron el título al mejor bosque conservado de España.



Salimos desde Ciñera por la parte alta del pueblo, para llegar hasta una mina abandonada donde se ve la montaña con las capas de los sedimentos que han ido depositando.




Bajamos hasta el hayedo, un camino muy cómodo, con un merendero y zona de recreo.








El hayedo tiene un camino de madera para no pisar y machacar la zona. Pasar por allí es como pasar por un bosque encantado, mágico pero de una belleza y colores extraordinarios.




































Después, con la lluvia que cae a la salida del hayedo poco más podemos andar por que las piedras y la tierra resbalan mucho y no podemos seguir. La idea era continuar por la garganta y llegar hasta la cueva de Valporquero.














Nos damos la vuelta y vamos en autobús a Vegacervera, un pueblo pequeño al lado del río Torío.














Por la tarde vamos a Valporquero, pasamos por las hoces de Vegacervera y llegamos a la base de la cueva.
La cueva es impresionante, al público en general está abierta en 1,6 km. pero para espeleólogos aficionados tienen abierto más tramos.





Es un conjunto kárstico con el agua corriendo por el interior y en continua evolución las estalagmitas y estalactitas.








sábado, 27 de septiembre de 2014

Venecia, mi destino

Venecia. Ese era nuestro destino. Juan tenía una reunión de trabajo allí y pensó que sería buena idea que le acompañara.  Yo estaba como loca con la idea, siempre habría querido ir y por fin lo conseguiría.

El primer día estuvimos pateando por las callejuelas, cruzando canales y visitando plazas. Comimos en una pequeña terraza del Campo Santa María Formosa. Por la tarde, caminando hacia el Ponti di Rialto, al dar la vuelta a una esquina, vi los stilettos más espectaculares que había visto en mi vida. Eran de Gucci, con un estampado animal print y una tira que cruzaba el empeine.

Juan sólo me dijo:

    -  No entiendo tu pasión por los zapatos.
-         -  No son zapatos, son LOS STILETTOS.

Al día siguiente era la reunión a la Juan tenía que asistir obligatoriamente, así que yo pasaría el día sola. No pensaba, por nada del mundo, quedarme en el hotel a esperar su llegada.  Visité todo lo que pude de Venecia y subí al campanario de San Marcos, desde donde la vista es impresionante.

Había quedado con Juan en el hotel a  las ocho de la tarde, para cambiarnos de ropa e ir a cenar. Al llegar a la habitación, vi que él no estaba, pero encima de la cama había una caja de zapatos. La abrí y no lo podía creer. Eran los stilettos que habíamos visto el día anterior. Me quedé helada, eran para mí. Junto a ellos había una nota que decía: “Espero que sean de tu número. Lo nuestro ha terminado”.


Fue un viaje inolvidable.












jueves, 25 de septiembre de 2014

Sendero GR-85 entre Soncillo y Cidad de Ebro en las Merindades de Burgos


La ruta entre  Soncillo y Cidad de Ebro es una maravilla.





La primera parada fue en las cuevas de Piscarciano, un conjunto de tres cuevas de tipo cárstico de los más grandes de la península. 















La Cueva de las Vacas sería el sumidero que se abre en la parte occidental de la depresión de Piscarciano con una boca de amplias dimensiones, visible desde la carretera. Esta cueva tiene otra entrada que actúa de resurgencia y se abre mirando a poniente en el Barranco de Vallengua.





































La ruta sigue entre espesa vegetación hacia el arroyo de las Palancas, angosto desfiladero de 5 metros de anchura y paredes de más de 100 metros de altura.















Pasamos por San Miguel de Cornezuelo y su iglesia de San Miguel que data del siglo XII.


















Acabamos en Cidad de Ebro, un pueblo del Valle de Manzanedo por donde pasa el Ebro.