jueves, 31 de octubre de 2013

Cómo sacudir un paraguas




Hola a tod@s:

Por donde vivo, la semana pasada llovió mucho, además de hacer bastante frio. Una de las mañanas, que más llovía, decidí salir a tomar un café. Hay días que no salgo de la oficina y otros días que necesito que me dé el aire o la lluvia como en esa mañana en concreto. El caso es que iba con el paragua, con todo el cuidado del mundo para no pisar  charcos (este es otro tema, pero creo soy la persona que más se cala cuando va por la calle, piso todas las baldosas que se mueven y os podéis imaginar cómo me pongo). También intentaba fijarme para no darme con alguna farola, cuando llegué a la puerta del bar y giré el paraguas para sacudir el agua. Como no miré, eché todo el agua sobre una señora que llevaba a una niña de la mano. Me quedé blanca y no queráis saber lo que la señora me dijo. Yo sólo atinaba a pedir perdón.  

Al entrar en el bar me resbalé con el serrín ese que echan y me caí al suelo de culo, como llevaba el paraguas (esta vez ya cerrado) de la mano, le di un golpe en la pierna a un señor que estaba en la barra. Muchas veces tengo ganas de llorar.

El camarero me dijo:

-          Hoy te voy a poner una tila, en vez de una café. Alégrate, imagina que te hubieras caído en la calle tal y como está hoy el suelo.

lunes, 28 de octubre de 2013


Amanecer en Arroyo de la Encomienda (Valladolid). Me encanta ir a trabajar con esta luz, lo malo es que durará pocos días, después la oscuridad.

jueves, 24 de octubre de 2013

Los stilettos asesinos



Hace diez días me enamoré de unos stilettos negros,  de charol en la puntera y unas tiras ajustadas al tobillo. Una preciosidad. Ya he dicho alguna vez que no soy de tacones, no los uso normalmente, pero es que estos son una maravilla y me decidí a comprarlos.

-          Tengo que intentarlo, tengo que saber andar con tacones – pensé, cuando los pagaba.

La verdad es que me alargan la pierna y me estilizan la figura.  Vamos, que me encontraba yo irresistible.

Decidí estrenarlos el sábado, había quedado para ir a cenar con unos  amigos. Iba yo tan mona, con mis tacones y mis pantalones de pitillo. Para controlar los tacones ni siquiera bebí una gota de alcohol. Todo el tiempo con mucho cuidado, porque es difícil andar con estos zapatos.

Bueno, pues tuve la mala suerte de pisar una baldosa de esas que se mueven, que cuando llueve la pisas, y el agua que salpica te llega hasta las rodillas (por lo menos a mí me pasa siempre). Al pisar la baldosa móvil, me caí del tacón, sí, sí, me caí, porque de estos tacones te caes. Total que llevo desde el domingo sin poder andar, espero que en un par de días más y con una venda pueda volver  trabajar.

Ahora miro los stilettos  asesinos y no sé qué hacer con ellos, si devolverlos (no creo que la tienda los admita), guardarlos para siempre o intentarlo de nuevo cuando el pie se recupere.

martes, 22 de octubre de 2013



Voy a empezar con esta foto, una de mis favoritas, sobre todo porque la tomé yo. Es un atarceder en Matalascañas, un lugar al que sin duda volveré.

Mi idea para este blog es escribir de todo un poco, y algunas veces los relatos serán inventados.